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Dónde nació la pasta sigue siendo un misterio no desvelado del todo: «¿En Italia? ¿En China?» De una cosa estamos seguros, y es que en Japón la pasta llego desde China y se readaptó al gusto nipón, hasta el punto de convertirse en un plato de la cocina japonesa a todos los efectos. En Japón existen por lo menos tres tipos de pasta: el ramen, el soba y los udon, y las tres versiones se basan en una masa de harina de trigo y agua (el soba con alforfón). En Japón los tipos de pasta son básicamente tres: el ramen, el soba y los udon, y las tres versiones se basan en una masa de harina de trigo y agua (el soba con alforfón). El ramen: son aquellos pequeños tallarines de origen chino que los japoneses se comen con caldo en unos cuencos humeantes, de los que existen distintas versiones en función del lugar, que van, por ejemplo, desde los cocidos en tonkotsu (caldo de hueso de cerdo) de Kyushu hasta los de sopa de miso de Hokkaido. En cambio, los udon son fideos grandes que se obtienen amasando harina de trigo y están presentes en Japón desde hace un milenio. A menudo, en verano, se sirven fríos y calientes, en caldo en invierno. El soba son fideos de trigo oscuro condimentados de forma parecida a los udon, tanto fríos como calientes, y se pueden saborear de manera distinta en función del lugar. Los yakisoba, fideos a la plancha que se encuentran, además de los restaurantes dedicados a ellos y a los okonomiyaki, en los puestos que circundan los festivales que animan las calles y plazas de Japón. Y para terminar están los famosísimos gyoza. Los gyoza es un plato originario de la cocina china que, al igual que el ramen, entró a formar parte de la cocina japonesa conquistando muchísimos paladares. Los gyoza son ravioli japoneses cocidos al vapor y ligeramente fritos en una sartén. Son deliciosos, se deshacen en la boca, pero no suponen un trabajo rápido y sencillo, sobre todo el procedimiento de sellado es muy especial y hay que prestar atención. El relleno es una mezcla de cerdo y gambas con verduras y cebolla. No son unos ravioli autóctonos de Japón, en realidad se derivan de sus vecinos chinos, jiaozi, en japonés gyoza. Llegaron a Japón después de la Segunda Guerra Mundial, importados por los soldados que regresaban a su patria.